Las celebridades están siendo demandadas por compartir fotos de sí mismas

Las celebridades rara vez disfrutan de paz en los espacios públicos y desde hace tiempo se han acostumbrado a la presencia constante de los paparazzi. Para muchas estrellas, ser fotografiadas es simplemente parte del trabajo, especialmente para modelos y artistas de alto perfil cuya visibilidad impulsa carreras definidas por el modelaje, el branding y la influencia en redes sociales. Sin embargo, lo que parece un acto inofensivo —compartir una foto propia en Instagram— se ha convertido cada vez más en un campo minado legal.

Durante la última década, varias celebridades han descubierto que volver a publicar fotos de paparazzi puede dar lugar a demandas por derechos de autor. Un ejemplo destacado es el de Gigi Hadid, quien fue demandada en 2019 por un fotógrafo después de compartir una imagen que él había tomado de ella sin permiso. Aunque ella era el sujeto de la foto, el copyright pertenecía al fotógrafo, no a la modelo. Este caso puso de relieve la creciente tensión entre la propiedad de la imagen personal y la ley de propiedad intelectual, especialmente en la industria de la moda, donde las modelos trabajan estrechamente con agencias de modelos y los derechos de imagen son fundamentales para sus carreras.

Más recientemente, Dua Lipa y Emily Ratajkowski se han visto envueltas en batallas legales similares. Según The Fashion Law, la agencia fotográfica Integral Images demandó a Dua Lipa por compartir una foto de paparazzi tomada de ella en un aeropuerto en 2019. La agencia afirma que publicó la imagen sin permiso ni crédito, y que la publicación pudo haber generado ingresos indirectos al aumentar su número de seguidores, una métrica clave tanto en la industria musical como en la del modelaje. Integral Images solicita ahora daños legales de hasta 150.000 dólares, argumentando que la difusión no autorizada perjudica el valor comercial de sus imágenes.

Emily Ratajkowski, una modelo destacada representada por importantes agencias de modelos, ha sido demandada en múltiples ocasiones por volver a publicar fotos de sí misma. En un caso reciente, el fotógrafo Javier Mateo alegó que Ratajkowski copió y mostró varias de sus imágenes en Instagram sin consentimiento, dañando su capacidad para revenderlas. Está solicitando una compensación financiera o una orden judicial temporal para impedir su uso posterior. Para fotógrafos y agencias, este tipo de reposts puede socavar las oportunidades de licencias, un problema que afecta directamente a la economía de los medios de moda y del modelaje.

Esta no es la primera vez que Ratajkowski se enfrenta a disputas de este tipo. En 2019 fue demandada por el fotógrafo Robert O’Neil después de compartir una imagen de paparazzi en la que ocultaba su rostro con flores. Su equipo legal argumentó que la publicación transformaba la imagen en un comentario, otorgándole un nuevo significado y haciéndola no comercial. Ese caso, que aún se encuentra en consideración legal, plantea preguntas más amplias sobre el uso legítimo y la expresión artística en la era de las redes sociales.

En 2020, Ratajkowski abordó el tema de frente en un ensayo para The Cut titulado Buying Myself Back: When Does a Model Own Her Own Image?. Describió la experiencia surrealista de ser demandada por compartir imágenes que documentan su falta de privacidad y cuestionó por qué las modelos —cuyos rostros y cuerpos impulsan industrias enteras— suelen tener tan poco control sobre su propia imagen.

Estos casos distan mucho de ser aislados. Khloé Kardashian fue demandada en 2017 por Xposure Photos por publicar una imagen de paparazzi de sí misma sin crédito, con daños que inicialmente alcanzaron los 175.000 dólares. Otras celebridades, como Jennifer Lopez, Ariana Grande y Liam Hemsworth, también han enfrentado demandas similares. En conjunto, estos ejemplos revelan una persistente zona gris legal donde chocan la cultura de las celebridades, las carreras de modelaje, las agencias de modelos y la ley de derechos de autor.

Aunque pueda parecer contradictorio ser demandado por compartir una foto de uno mismo, la realidad es que la ley de derechos de autor prioriza al creador de la imagen, no al sujeto. A medida que las redes sociales siguen difuminando las fronteras entre la expresión personal y el beneficio comercial, modelos y celebridades —a menudo guiados por sus agencias de modelos— se ven obligados a navegar por un terreno legal cada vez más complejo. En una industria basada en la visibilidad, la pregunta sigue siendo: ¿quién es realmente el dueño de una imagen en la era de Instagram?
October 18, 2022