En una conversación con formato de entrevista, Joan Smalls habla con claridad y convicción, tal como camina por una pasarela. La modelo nacida en Puerto Rico reflexiona sobre la vida durante la pandemia, las realidades cambiantes del modelaje y por qué, en sus palabras, “una chica siempre debería saber dar un buen golpe”. Para Smalls, la fuerza es física, mental y profundamente ligada al propósito, moldeada por años de experiencia en la industria de la moda junto a las principales agencias de modelos.
Joan: “De verdad pensé que quedarme en casa significaría dormir hasta tarde”, admite entre risas. “Soy dormilona.”
Pero incluso sin llamados tempranos, su reloj interno no cambió. Despertarse alrededor de las 7:30 a. m. —a veces tan temprano como a las 5— se volvió rutina. Antes de dormir, pone su teléfono en modo avión y en “No molestar”. “Lo primero que hago es revisar que no haya habido una emergencia, que mi familia no me haya necesitado”, dice. Mantener los pies en la tierra, explica, es esencial cuando la carrera de una modelo se basa en el movimiento constante.
Desde su debut en 2007 y su gran avance con el desfile de alta costura de Givenchy en París, Smalls ha desfilado en más de 500 pasarelas y ha protagonizado campañas para Chanel, Ralph Lauren y Tiffany. En 2011 se convirtió en la primera modelo latina en representar a Estée Lauder, un hito no solo para ella, sino también para la representación dentro de las agencias de modelos a nivel mundial. Sin embargo, durante la pandemia se encontró de regreso en Puerto Rico, reconectando con la simplicidad.
Joan: “El desayuno depende del día”, dice. La avena satisface su gusto por lo dulce, mientras que otras mañanas opta por huevos, tocino de pavo, aguacate o simplemente fruta, siempre después de tomar agua. La cafeína, en cambio, casi no forma parte de su rutina. El café le recuerda a su abuela. “Dejé de tomarlo hace años. Es reconfortante, pero emocional.”
Su rutina de bienestar refleja la disciplina que exige el modelaje profesional. Vitaminas como zinc, probióticos, vitamina D y complejo B apoyan su salud, mientras que los rituales de belleza se volvieron más prácticos durante la cuarentena. Dejó su cabello natural, investigó aceites y creó su propio tratamiento para el cuero cabelludo. “Se trataba de descondicionarme de siempre necesitar que alguien más lo hiciera”, explica, una independencia que muchas modelos aprendieron durante un año de producciones pausadas y presupuestos reducidos.
En casa, la moda pasó a segundo plano. “En Puerto Rico hace calor. Me quedaba en ropa interior y camiseta”, dice con franqueza. “Fue liberador.” Para alguien cuya carrera gira en torno a la ropa, las campañas y el estilismo constante a través de una agencia de modelos, no tener que pensar en qué ponerse se sintió como libertad.
En cuanto al trabajo, Smalls es realista. “No creo que lo ‘normal’ exista ya”, afirma. Las Fashion Weeks son más pequeñas, los editoriales más minimalistas y la planificación más compleja. Aun así, lo que más extraña no es el espectáculo, sino a la gente. “Ver a mis amigos, esos reencuentros. La creatividad florece cuando estamos juntos.”
Ese sentido de responsabilidad va más allá de la moda. En 2020, Smalls donó la mitad de su salario para apoyar a Black Lives Matter y lanzó DonateMyWage.org, animando a otros —dentro y fuera del mundo del modelaje— a dar lo que puedan. “No es fácil convencer a las marcas”, admite. “La implicación real importa más que una simple mención.” Aunque no donará el 50 % todos los años, retribuir sigue siendo una constante.
Cuando se le pregunta por el cambio en la industria, Smalls responde con reflexión. “Ahora hay más visibilidad, pero ¿durará?” Ha visto tendencias ir y venir: modelos asiáticas una temporada, modelos negras la siguiente. “La igualdad debería ser constante. Todas las razas, todo el tiempo.”
Para desconectar, baila. La música —especialmente Made in Lagos de Wizkid— la ayuda a reiniciarse. Y físicamente se mantiene activa: entrenamiento diario con el peso corporal, trabajo de core para la escoliosis, ejercicios de glúteos y cardio. Lo que más extraña es el Muay Thai. “No lo practico desde hace más de un año”, dice. “Pero creo que una chica siempre debería saber dar un buen golpe. Es fuerza. Es defensa personal.”
En una industria moldeada por las imágenes, Joan Smalls nos recuerda que el verdadero poder —ya sea en el modelaje, el activismo o la vida— proviene de la resiliencia, la intención y saber cuándo mantenerse firme.