Hace trece años, una nativa de Praga ganó el prestigioso concurso Schwarzkopf Elite Model Look, aunque nunca había soñado con desfilar en pasarelas o aparecer en revistas. Gracias a su madre, se convirtió en una top model cuya belleza única ha dejado una marca duradera en el mundo del modelaje. Hoy, Denisa vive en Praga, donde no solo trabaja como modelo, sino que también apoya a modelos aspirantes en su entrada a la industria de la moda. Como embajadora de Elite en dos ocasiones, acompaña regularmente a los castings y ofrece a los jóvenes talentos una visión del trabajo de las agencias de modelos.
La noche final del Elite Model Look, celebrada en el Salón Español del Castillo de Praga, siempre ha sido para Denisa un momento especial lleno de nostalgia. “Son recuerdos muy intensos que le dieron una nueva dirección a mi vida”, cuenta. Los primeros pasos de las participantes en el escenario son inolvidables, especialmente cuando llevan tacones por primera vez y entran en el mundo del modelaje profesional.
Aunque Denisa originalmente no quería ser modelo —a los catorce años soñaba más con una carrera como peluquera— el casting se convirtió en un punto de inflexión en su vida. Hoy conoce de primera mano los desafíos y oportunidades que ofrece el modelaje. Da a los jóvenes modelos consejos prácticos, como caminar en la pasarela o construir un portafolio profesional, y comparte su experiencia con los procesos en las agencias de modelos.
A lo largo de su carrera, Denisa ha trabajado internacionalmente, desde Singapur a Tokio y Marrakech. Sin embargo, prefiere ciudades europeas como París, Barcelona o Praga, donde encuentra un mejor equilibrio entre trabajo y vida privada. “Quiero quedarme aquí y establecerme”, dice, “porque me siento conectada a mi hogar y finalmente puedo conocer realmente Praga”.
Para la nueva generación de modelos, Denisa enfatiza la importancia de la resistencia, la forma física y el profesionalismo. Aunque uno parezca joven, es crucial cuidarse, hacer ejercicio regularmente y prestar atención a la nutrición. Al mismo tiempo, siempre mantiene la visión global: el desarrollo de los modelos, la colaboración con las agencias y la oportunidad de desarrollar el propio potencial.
Hoy, con 28 años, Denisa mira atrás a una carrera de modelaje impresionante, mientras se interesa cada vez más por la fotografía y otros proyectos creativos. Permanece conectada al mundo de la moda, pero también demuestra que un modelo puede tener éxito sin limitarse exclusivamente a pasarelas y sesiones de fotos —y que el mentorazgo en las agencias abre puertas a las próximas estrellas de la industria.