Katharine Hamnett: Por qué las camisetas solas no cambian el mundo
La historia de Katharine Hamnett nos recuerda que la moda no se trata solo de la apariencia: puede ser una plataforma para ideas, compromiso político y transformación social. Conocida por sus audaces camisetas con eslóganes que captaron la atención mundial en los años 80 y continúan inspirando hoy, el camino de Hamnett de diseñadora a activista es un poderoso ejemplo de cómo los modelos de expresión pueden convertirse en cambios significativos.

Hamnett, ahora en sus setenta, fue una de las primeras en convertir una simple camiseta de algodón en una pieza de declaración. Su icónico diseño “58 % DON’T WANT PERSHING”, usado durante una reunión con la entonces Primera Ministra Margaret Thatcher, es un ejemplo temprano de la moda como protesta, un modelo de cómo la ropa puede amplificar mensajes políticos sin decir una palabra. Sin embargo, es honesta sobre los límites de la moda simbólica: “Las camisetas y las manifestaciones no cambian nada si no van seguidas de compromiso político”, afirma, subrayando que la influencia real surge cuando las personas usan sus voces y votos para responsabilizar a los líderes.

Para modelos y creativos, el trabajo de Hamnett destaca la importancia de la profundidad detrás de la imagen. Su activismo comenzó con prendas, pero se expandió a un compromiso de por vida con la sostenibilidad y la producción ética. Tras encargar investigaciones sobre el impacto ambiental de la industria de la moda, cambió al algodón orgánico mucho antes de que se volviera corriente, transformando no solo su propia marca, sino desafiando a la comunidad de la moda a evolucionar.

En la cultura actual, donde las agencias de modelos y las marcas de moda a menudo enfatizan la visibilidad y la tendencia, el legado de Hamnett invita a una visión más amplia de la influencia. Sus camisetas con eslóganes duraderos, como la “Choose Love”, que ha recaudado fondos significativos para refugiados, muestran cómo los modelos – de ideas, compromiso y ética – pueden intersectarse con negocios y activismo para lograr un impacto tangible.

Modelar el cambio, sugiere Hamnett, no se trata de una sola pieza de declaración, sino de acción sostenida. Desde involucrar a votantes jóvenes con camisetas “Vote” con código QR hasta abogar por salarios justos y legislación ambiental, su trabajo ejemplifica cómo la moda, la política y los movimientos sociales pueden interactuar. Esta evolución es un modelo de cómo las agencias de modelos y quienes representan pueden abrazar el propósito junto con la estética, demostrando que el estilo combinado con la sustancia todavía puede mover corazones, mentes y sistemas.
March 21, 2024