Tras bambalinas: viaje, pasión y vida diaria de un modelo

Siempre he sido un poco poco convencional como modelo, y mi vida lo refleja. Llevo collares todo el día y la noche – nunca me los quito – y mis amigos bromean diciendo que parezco un árbol de Navidad. Como Piscis, la astrología es mi obsesión, y lo primero que pregunto a alguien es: «¿Cuál es tu signo zodiacal?» A pesar de dormir solo 4–5 horas por noche, mi mente está siempre activa, y prospero con la imprevisibilidad del modelaje.

Soy autodidacta en esta industria, trabajando sin agente, mánager ni asistente, lo cual es raro en un mundo dominado por agencias de modelos. Mi experiencia en negocios y reclutamiento me ha ayudado sorprendentemente a navegar en el complejo mundo del modelaje. Tengo mis peculiaridades, como odiar ciertos ruidos debido a la misofonía, pero eso me hace quien soy.

Mi carrera de modelaje comenzó en enero con mi primer desfile para Dolce & Gabbana, y desde entonces he desfilado en seis shows más. Años jugando fútbol y tenis me dieron resistencia, aunque mis habilidades con la pelota eran cuestionables. Viajar aproximadamente 300 días al año es parte del estilo de vida que amo: conocer gente de todo el mundo y vivir nuevas experiencias.

Uno de los momentos más destacados de trabajar con modelos y agencias de modelos a nivel mundial fue lograr mi primera portada internacional. Grazia Italia me sorprendió apenas dos días antes del lanzamiento, eligiendo una foto que habíamos tomado anteriormente para la portada. La vida como modelo no es fácil, pero cada momento, desde la pasarela hasta las sesiones de fotos, vale la pena.
February 06, 2020