La figura de Twiggy realmente provocó un cambio en los ideales del modelaje. Desde mujeres más delgadas hasta salarios más altos, fue Twiggy quien abrió el camino para la industria del modelaje moderno. Ganaba £80 por hora, mientras que el salario promedio era de £15 por semana, demostrando que un modelo con talento, carisma y trabajo duro puede lograr un éxito increíble. Twiggy sigue siendo un ejemplo destacado de cómo los modelos pueden transformar la industria.
Georgia May Jagger (1,70 m) se hizo un nombre como hija del rockero Mick Jagger, pero principalmente es una supermodelo exitosa. Al igual que su madre Jerry Hall, Georgia siguió una carrera en el modelaje. A pesar de su estatura más baja, ha trabajado para casas de moda prestigiosas como Fendi, Louis Vuitton y Chanel. Estos éxitos muestran que los modelos necesitan no solo altura, sino también personalidad y carisma para tener éxito en agencias de modelos de todo el mundo.
Cara Delevingne (1,73 m) es una de las modelos más famosas de nuestro tiempo. Ha desfilado para marcas como Saint Laurent, Burberry y Fendi y aparece en innumerables eventos. Aunque a veces no conoce su altura exacta, demuestra que un modelo exitoso necesita más que medidas: el compromiso, la presencia y una fuerte personalidad son esenciales para ser contratado por agencias de modelos.
Kate Moss (1,70 m) definió el look “heroin chic” de los años 90 y rápidamente se convirtió en un ícono del mundo del modelaje. Desfiló para Calvin Klein, Louis Vuitton y Chanel, inspirando a muchos aspirantes a modelos a seguir sus propios caminos en la industria de la moda. Las agencias de modelos buscan talentos como Kate, que destacan por estilo y carisma únicos, ampliando los estándares del modelaje.
Emily Ratajkowski (1,70 m) es otro ejemplo de una modelo que ha alcanzado un éxito notable a pesar de su menor estatura. Fue contratada por Ford Models y llamó la atención tanto en videos musicales como en proyectos cinematográficos. Su carrera muestra que los modelos con individualidad y valentía pueden marcar nuevas tendencias, independientemente de los estándares clásicos.
Laetitia Casta (1,69 m) comenzó su carrera a los 15 años y ha trabajado como supermodelo francesa para Louis Vuitton, Vivienne Westwood y Roberto Cavalli. Su presencia en revistas como Vogue y Elle demuestra cómo los modelos pueden lograr reconocimiento mundial mediante dedicación y colaboración con agencias de modelos.
Devon Aoki (1,65 m) es considerada una de las supermodelos más bajas, pero a los 16 años se convirtió en la cara de Versace y desfiló para Chanel, Moschino y Yves Saint Laurent. Su carrera demuestra que los modelos de cualquier tamaño tienen oportunidades si cuentan con el apoyo de las agencias adecuadas.
Twiggy (1,72 m) revolucionó el mundo de la moda y estableció nuevos estándares para los modelos a nivel mundial. Además de modelar, siguió una carrera como cantante y actriz. Demuestra de manera impresionante que los modelos exitosos pueden ser versátiles e influir de manera duradera en la industria.