Entre la introspección personal y la evolución profesional, Rocío Crusset encarna a una nueva generación de modelos para quienes el modeling va mucho más allá de las pasarelas. En pocas palabras, se define como alguien en constante evolución, unida a sus seres queridos, a la creatividad y al trabajo duro. Esta capacidad de mantenerse con los pies en la tierra mientras persigue sus ambiciones da forma a su trayectoria y alimenta una carrera construida con paciencia y determinación.
Presente en el mundo del modelaje desde hace siete años, Rocío se sumergió plenamente en la vida de una modelo itinerante hace cinco años, cuando los viajes pasaron a ser parte esencial de su rutina profesional. Colaborar con distintas agencias de modelos a nivel internacional le ha permitido descubrir culturas diversas y enriquecer su visión del oficio, al tiempo que desarrollaba una gran capacidad de adaptación, hoy indispensable para cualquier model agency que busque perfiles versátiles.
Confinada en el sur de España junto a su familia y su mejor amiga, atravesó momentos complejos que, sin embargo, reforzaron su determinación. Este periodo actuó como un revelador, impulsándola a clarificar sus objetivos personales y profesionales. Incluso lejos de estudios y sets, Rocío permaneció conectada a su trabajo, explorando nuevas formas de crear y de mantenerse activa en el modeling.
Creativa por naturaleza, aprovechó este tiempo para dedicarse a proyectos personales relacionados con la creación y el diseño. Estas iniciativas le permitieron conservar el entusiasmo y demostrar que las modelos pueden seguir evolucionando incluso fuera de los circuitos tradicionales impuestos por las agencias.
El confinamiento también fue una oportunidad para aprender nuevas habilidades, especialmente en la cocina. Rocío comparte con sencillez una receta de pasta que se ha convertido en un ritual, reflejando su gusto por los placeres simples y el equilibrio vital, un aspecto a menudo subestimado en el exigente mundo del modeling.
Para cuidar su bienestar mental, el entrenamiento de fuerza sigue siendo un pilar de su rutina, ahora complementado con yoga y meditación. Este enfoque holístico le permite mantenerse concentrada y alineada, cualidades esenciales para responder a las altas exigencias de las model agencies y sostener una carrera a largo plazo.
Siempre abierta a la innovación, Rocío también participó en “shootings confinados”, a través de FaceTime y sesiones de selfies dirigidas a distancia. Estas experiencias atípicas pusieron de relieve el ingenio de los equipos creativos y la capacidad de adaptación de las modelos, reforzando al mismo tiempo su respeto por el trabajo colectivo en los sets tradicionales.
De cara al futuro, Nueva York sigue siendo su destino predilecto, una ciudad donde ha construido una parte esencial de su vida como modelo. Optimista, cree en un regreso progresivo a la normalidad, aunque es consciente de las pérdidas y transformaciones vividas por muchos. Entre lecturas, cine y proyectos venideros, Rocío Crusset continúa avanzando con sensibilidad y lucidez, encarnando una visión humana y comprometida del modeling contemporáneo.