Mi camino como modelo comenzó inesperadamente a los 15 años mientras compraba con mi madre en Lyon. Aunque los scouts me notaron en ese momento, no firmé con ninguna agencia de modelos entonces. No fue hasta los 18 años, después de graduarme de la secundaria, que ingresé oficialmente al mundo del modelaje profesional. Conocer a mi agente marcó el comienzo de los viajes internacionales y el trabajo a tiempo completo como modelo, experiencias que moldearon mi crecimiento de maneras que nunca imaginé.
Cuando era niña, mis ambiciones cambiaban constantemente. Desde aspirar a ser arquitecta o diseñadora hasta imaginar un futuro como médica o abogada, exploré muchas posibilidades. Pero finalmente encontré mi verdadera vocación en el modelaje. Trabajar con modelos profesionales y aprender los entresijos de la industria a través de diferentes agencias de modelos me dio claridad sobre mi camino, mostrándome que seguir mi pasión era mucho más gratificante que cualquier otra carrera que había considerado.
Mi primer trabajo profesional de modelaje fue una sesión de e-commerce para Oysho en Barcelona, que inmediatamente consolidó mi amor por la profesión. Lo que más valoro de ser modelo es la oportunidad de crecer personal y profesionalmente. Viajar a nuevas ciudades, conocer personas diversas a diario, desenvolverse en entornos desconocidos y colaborar con modelos experimentadas ha acelerado mi aprendizaje y ampliado mi perspectiva. Dos años de modelaje a tiempo completo me enseñaron resiliencia, independencia y autoconciencia de maneras que ninguna aula podría.
Me inspiran otras modelos exitosas, como Valeria Lipovetsky, quien equilibra el modelaje con un estilo de vida saludable y una fuerte presencia en redes sociales. Ejemplos como este muestran cómo las modelos de hoy pueden construir sus carreras y vidas con autenticidad y creatividad. Mi campaña soñada sería de naturaleza cinematográfica, similar a un anuncio de fragancia, donde el modelaje se cruza con el teatro y la narrativa, reflejando mi amor por la actuación más allá del simple posar.
Mantenerse saludable y en forma es esencial en el modelaje. Me comprometo a entrenamientos regulares, asistir a clases que van desde yoga y pilates hasta HIIT y boxeo, y seguir una dieta equilibrada y rica en nutrientes. Aprender más sobre nutrición mientras cursaba un curso a tiempo parcial ha hecho que el bienestar sea una parte natural de mi vida, ayudándome a sentirme confiada y llena de energía para las exigencias del modelaje.
Cuando no estoy modelando, disfruto las mañanas en el gimnasio, relajarme con amigos en un café, leer, estudiar, cocinar y mantenerme conectada con mi familia. Ser modelo no es solo sesiones de fotos: se trata de disciplina, curiosidad y de vivir experiencias que moldean tanto la carrera como el carácter. Trabajar con agencias de modelos de renombre ha abierto puertas a un mundo lleno de oportunidades, y cada paso refuerza mi creencia de que el modelaje es más que un trabajo: es un viaje de descubrimiento.