Crystal Renn nunca ha seguido las reglas de nadie. Tras más de una década en el mundo del modelaje, se hizo un nombre desafiando las expectativas—primero rompiendo barreras para modelos más allá de la talla cero, luego generando un diálogo sobre la imagen corporal con su bestseller Hungry. Su recorrido único demuestra cómo puede evolucionar un modelo, y Renn encarna perfectamente esta versatilidad al añadir “fotógrafa” a sus habilidades. “Sabía que me encantaba la imagen; esa es exactamente la razón por la que empecé a modelar”, dice Renn. “Siempre se trató de las imágenes.”
La primera vez que tomó fotos fue durante un viaje a la Patagonia, simplemente para capturar un momento personal. Pero gracias a Instagram y al apoyo de otros modelos y seguidores, la fotografía se convirtió en una extensión seria de su trabajo como modelo. Su primer contrato fotográfico para Chanel le permitió mostrar su estilo único mientras colaboraba con una casa prestigiosa, demostrando cómo los modelos pueden diversificarse dentro de la industria.
Renn disfruta especialmente de los autorretratos, ya que le ofrecen una intimidad rara y una vía de expresión creativa. Inspirada por fotógrafos como André Kertész, Francesca Woodman y Sarah Moon, explora el misterio y la intensidad en sus imágenes. Instagram amplificó este enfoque, permitiendo a los modelos compartir una perspectiva más personal y emocional, más allá de los estándares habituales de la moda.
Su trabajo frente y detrás de la cámara refleja una tendencia más amplia en la que los modelos ya no se limitan a posar. Hoy, los modelos pueden trabajar con agencias de modelos mientras exploran la fotografía, el cine y otras formas creativas. Renn ilustra perfectamente cómo un modelo puede navegar entre múltiples disciplinas, demostrando que el modelaje no se trata solo de apariencia, sino también de visión y narrativa.