Odiado, amado, popularizado por una campaña presidencial...
El brócoli, el tesoro verde de nuestra cocina, no solo es un sabroso acompañamiento, sino también un poderoso aliado para el cuidado de la salud y la belleza. Este híbrido de coliflor y col, conocido científicamente como Brassica oleracea var. italica, se cultiva desde hace más de 2000 años, con una historia que se remonta a los etruscos y los antiguos romanos.
Gracias a su alto contenido en vitaminas, minerales y una serie de fitonutrientes beneficiosos (que se encuentran entre las fuentes más ricas en antioxidantes), se encuentra entre las verduras más saludables del mundo.
El origen del brócoli se remonta a lo que hoy es Italia, donde se cultivaba en la antigüedad. Los etruscos y los romanos lo valoraban no solo por su sabor, sino también por sus beneficios para la salud. En 1533, Catalina de Médicis lo llevó a Francia, desde donde se extendió gradualmente a otras partes de Europa y América del Norte.
Hoy en día, se utiliza en todas las cocinas del mundo: asiática, americana e italiana. Aunque el brócoli rara vez desempeña un papel protagonista, es uno de los ingredientes más versátiles, adecuado tanto para platos fríos como calientes.
Alimento del mes: espárragos
Dato curioso: los brotes de brócoli, menos conocidos, también tienen muchos beneficios. Tienen propiedades similares a las del brócoli, pero también contienen cantidades significativamente más altas de sulforafano (un antioxidante), que ayuda a eliminar las sustancias tóxicas del organismo.
Contra la periodontitis y para una piel bonita
Incluir el brócoli en la dieta tiene innumerables beneficios para la salud y la belleza. Fortalece el sistema inmunológico, favorece el buen funcionamiento del corazón y los vasos sanguíneos y previene el daño cerebral. Es muy rico en fibra y contiene vitaminas K, B, D, magnesio, selenio, calcio (que favorece la salud ósea), coenzima Q10 y potasio. Si comes brócoli crudo, también obtendrás una cantidad significativa de vitamina C. La combinación de vitamina C y calcio tiene un efecto positivo en el tratamiento de la periodontitis y también puede ayudar a prevenir su desarrollo.
Además, tiene fuertes efectos antioxidantes y antiinflamatorios, reduce el azúcar en sangre y la hipertensión y, por último, pero no menos importante, muchos estudios demuestran que, gracias a su alto contenido en sulforafano, puede ayudar eficazmente a reducir el riesgo de cáncer oral.
Dato curioso: si quieres incluir el brócoli en tu dieta, ten en cuenta que no combina bien con el vinagre u otros ingredientes ácidos, ya que estos hacen que pierda su color y se ablande. Es mejor mezclarlo con especias en ensaladas y añadir un aderezo de aceite, vinagre o limón justo antes de servirlo.
Mantente en forma con el brócoli
El brócoli también es muy adecuado para las dietas de adelgazamiento gracias a su bajo valor energético. Hay menos de 30 calorías en 100 gramos. Está compuesto por casi un 90 % de agua, no contiene grasas y tiene muy pocos carbohidratos. Gracias a su alto contenido en fibra, nuestro cuerpo lo digiere más lentamente y nos sentimos saciados durante más tiempo después de comerlo. Esto evita un aumento repentino de los niveles de azúcar en sangre (y el consiguiente consumo incontrolado de todo lo que tenemos a nuestro alcance), como ocurre con los alimentos de rápida digestión, como los carbohidratos, los dulces o las bebidas azucaradas.
Ensalada de brócoli y manzana
Ingredientes
1 cabeza de brócoli
1 manzana
½ cebolla roja
1 zanahoria pequeña
Pasas
Tocino (panceta)
Almendras o nueces (en rodajas o picadas)
Aderezo
Yogur griego
Mostaza de grano grueso
½ limón
Sal y pimienta
Divida el brócoli en ramilletes y colóquelos en agua hirviendo durante un máximo de dos minutos. A continuación, retíralo y enfríalo con agua helada. Este truco mantendrá el brócoli crujiente y conservará su característico color verde. Corta el tocino en dados, añade las nueces y fríelo todo en una sartén hasta que se dore. Ralla la manzana y la zanahoria, y corta la cebolla y el brócoli cocido en cubos pequeños o rodajas. Añade el tocino frito, las nueces y las pasas sultanas, rocía con el aderezo y sirve.