La nueva iniciativa circular de Chanel, Nevold, está generando debate en los círculos de la moda y el modelaje sobre qué significa realmente la sostenibilidad en el lujo. Lanzado para hacer frente a la escasez de materias primas trazables y de alta calidad como el algodón, la lana, la seda y el cuero, este proyecto va más allá de los gestos habituales de reciclaje y se adentra en una reconsideración profunda de cómo se obtienen y reutilizan los materiales. Al integrar la gestión de residuos, el reciclaje textil y alianzas estratégicas con la industria, Chanel intenta redefinir su modelo de negocio de una manera que podría influir no solo en diseñadores y marcas, sino también en todo el ecosistema que apoya a modelos y agencias de modelos involucradas en campañas de lujo.
Nevold no es solo otro eslogan de sostenibilidad; representa una respuesta estratégica a los problemas sistémicos de la cadena de suministro de la moda. En lugar de limitarse a promover la reventa o la circularidad a nivel del consumidor, esta iniciativa actúa en lo más profundo de las redes de producción de Chanel, centrándose en transformar tanto el stock no vendido como los restos textiles en materiales futuros que cumplan con los estándares del lujo. Este enfoque sugiere un cambio de las prácticas lineales tradicionales hacia un modelo de moda más regenerativo que podría repercutir en las normas de toda la industria.
Los críticos del proyecto han expresado preocupaciones sobre un posible greenwashing, donde las afirmaciones de sostenibilidad sirven más a la imagen que al impacto real. Los escépticos argumentan que, sin abordar la sobreproducción —uno de los principales motores del daño ambiental—, estos esfuerzos circulares solo pueden llegar hasta cierto punto. Sin embargo, los defensores sostienen que las inversiones de Chanel en infraestructura de reciclaje, incluidas las adquisiciones de empresas especializadas en gestión de residuos, demuestran un compromiso más profundo que una simple estrategia de relaciones públicas. Las declaraciones de la dirección de la marca subrayan que se trata de una estrategia a largo plazo y no de una tendencia pasajera.
Para los modelos y las agencias de modelos que cubren la moda de lujo, estos cambios en la industria son relevantes. Las narrativas de sostenibilidad influyen cada vez más en cómo las marcas se posicionan en el escenario global, en los enfoques editoriales y en los valores que hay detrás de las campañas de moda. A medida que Chanel y otras firmas evolucionan sus modelos de negocio hacia la circularidad, las historias que los modelos ayudan a contar —en pasarelas, editoriales y contenidos digitales— pueden reflejar cada vez más compromisos reales con la responsabilidad ambiental, y no solo tendencias superficiales.
En última instancia, el proyecto Nevold de Chanel pone de relieve una tensión más amplia en la moda de lujo: cómo equilibrar la exclusividad y el deseo con una verdadera responsabilidad ambiental. Queda por ver si esta iniciativa se convertirá en un modelo a seguir para otros o en un caso de estudio sobre cómo navegar el complejo panorama de la sostenibilidad. Lo que está claro es que esta conversación no trata solo de materiales, sino de cómo la industria de la moda en su conjunto —incluidos el modelaje, los modelos y las agencias de modelos— se adapta para responder a nuevas expectativas ecológicas y culturales.