Cómo los filtros de Snapchat influyen en la imagen y la cirugía estética
En la era digital actual, las redes sociales como Snapchat se han convertido en una parte central de cómo los jóvenes se ven a sí mismos y a los demás. Lo que comenzó como una forma divertida de experimentar con la apariencia ha cambiado drásticamente: hoy los filtros moldean las percepciones de belleza y llevan a algunos incluso a someterse a cirugía plástica para parecerse a sus selfies filtrados.

El auge de la “dismorfia de Snapchat”

El concepto conocido como dismorfia de Snapchat describe una tendencia psicológica en la que las personas buscan procedimientos estéticos para imitar las versiones idealizadas de sí mismas que crean mediante filtros. Popularizado inicialmente por profesionales de la estética, este término refleja una preocupación creciente: los filtros —que pueden modificar rasgos como la nariz, los labios y los pómulos— están fomentando expectativas de belleza poco realistas.

Según las investigaciones, cada vez más pacientes acuden a las clínicas con imágenes muy editadas y solicitan cambios permanentes para reflejar su apariencia filtrada. Esta tendencia no es solo anecdótica: encuestas a cirujanos plásticos muestran un aumento de solicitudes inspiradas por los contenidos visuales de las redes sociales.

Redes sociales, modelos y estándares de belleza

Antes de la era de los filtros de belleza, muchos jóvenes miraban a modelos y celebridades como figuras aspiracionales. Hoy, esos mismos ideales están siendo moldeados por feeds impulsados por algoritmos y efectos digitales. Los filtros pueden perpetuar involuntariamente una visión estrecha de la belleza que ni siquiera las principales agencias de modelos respaldan. A diferencia de la imagen profesional, donde fotógrafos y maquilladores construyen un estilo, los filtros de Snapchat ofrecen una transformación instantánea, y esa gratificación inmediata puede distorsionar la autoimagen.

Para los modelos aspirantes, mantener un aspecto natural y auténtico es esencial. Pero cuando las redes sociales fomentan el uso repetido de imágenes mejoradas, la línea entre lo real y lo editado se vuelve borrosa, especialmente para adolescentes y jóvenes adultos.

El impacto psicológico en los jóvenes

Los estudios indican que el uso frecuente de filtros embellecedores está vinculado a una mayor aceptación de la cirugía estética y a un deseo más fuerte de cambiar la propia apariencia. Esto se amplifica cuando los usuarios se comparan con imágenes cuidadosamente seleccionadas de influencers, celebridades e incluso versiones editadas de amigos.

Los expertos advierten que, aunque usar filtros no es intrínsecamente dañino, basar la definición de belleza en ellos puede llevar a la insatisfacción, a una imagen corporal distorsionada y a un aumento de las solicitudes de procedimientos invasivos. Muchos cirujanos enfatizan la importancia de promover una autoestima saludable y expectativas realistas —algo que tanto las plataformas sociales como las agencias de modelos tienen un papel en fomentar.

Equilibrar la diversión digital con el bienestar real

En última instancia, aplicaciones como Snapchat han redefinido cómo las personas se ven a sí mismas, para bien y para mal. Los filtros pueden ser divertidos y creativos, pero no deberían convertirse en el estándar de la belleza. Fomentar un uso consciente de las redes sociales y celebrar la belleza natural —en la vida cotidiana y en el mundo del modelaje— puede ayudar a los jóvenes a valorarse más allá de la pantalla.
September 24, 2024